El día de las madres siempre es una locura; el tráfico se vuelve imposible, los restaurantes tienen listas de espera enormes, o si no sales, te toca cocinar y limpiar después de la fiesta. Por eso, este año decidí hacer algo diferente para celebrar el día de las madres. Decidimos ir a un campo de moras azules para cosecharlas nosotros mismos. Cuando llegamos sabía de inmediato que esto era lo que tenía en mente, solo aire puro, lejos de la multitud, y lo mejor de todo, muchísimas moras azules. No tráfico ni listas de espera o colas, entrada libre y estacionamiento gratis. ¡Qué más podía pedir!

 

Cuando llegamos a la finca Southern Hill Farms, puedimos apreciar el terreno enorme lleno de matas de moras azules. El personal amablemente nos dio la bienvenida con una sonrisa y una cubeta. De aquí en adelante éramos libres de ir, venir y quedarnos en la finca todo el tiempo que quisiéramos,  y de comer todas las moras azules que fuéramos capaces. Sin que nos lo dijeran dos veces, nos pusimos azules de tantas que comimos.

Fue muy interesante aprender que la finca cuenta con 11 variedades distintas de moras azules: Emerald, Flicker, Primadonna, Jewel, Springhigh, Scintilla, Meadwlark, Farthing, Kestler, Chickadee y Sweetcrisp. Las diferencias entre estas variedades están en el sabor, color, textura y tamaño. Aunque les soy sincera, al final ya no podíamos diferencial cual era cual de tantas que comimos.

Conforme pasaba el tiempo, la recolecta se puso emocionante y divertidisima, decidimos ver quien encontraba la mora más grande, la más azul, la más pequeñita, la más dulce, etc. Al final, acabamos con ¡5 kilos de mora azul! Sin contar las que nos comimos. 

Este tipo de experiencias son tan importantes para mi, no solo porque disfruto plenamente de mi familia, sino porque siempre se aprende algo. Y aunque siempre planeo nuestras actividades principalmente con la intención de que mis niñas aprendan, mi esposo y yo también salimos aprendiendo mucho.

Mi intención en esta ocasión fue la de recordarles a mis niñas (y hasta a uno mismo) que detrás de nuestros alimentos hay un proceso largo, desde el campo hasta nuestro plato, y de enseñarles a valorar y apreciar el esfuerzo de la naturaleza y de las personas que la trabajan.

Ahora tengo varios baches de moras congelándose para que así me duren más, aunque como vamos, se me hace que no me van a durar mucho. Estoy planeando hacer muchísimas cosas, entre ellas,  mermelada de moras azules para regalárselas a las maestras de mis niñas en este fin de año escolar.

 

Espero que ustedes también hayan tenido un día espectacular. Cuéntanos ¿que hiciste este día de las madres?

Saludos,

Veggisima

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